miércoles, 1 de julio de 2026

Poeta de bolsillo y vacaciones

Empiezo mal y lo lamento (aunque poco, dicha sea la verdad).
Un cambio en las necesidades familiares me obliga a reducir dos velocidades y apretar el freno y las vacaciones previstas para agosto, se anticipan. Como ya expliqué en mi primera  nota, puedo seguir mediante dispositivos móviles y la publicación a distancia; es decir, fuera de casa.. Más lenta, más pobre, pero que servirá para mostrar presencia. Así pues... vacaciones (a medias, claro)

Un runrún de teclados y rutinas,
el tic-tac que no da tregua en la pared,
las horas que se vuelven tan genuinas
pero arrastran el cansancio de la sed.

Pide el cuerpo suspender los calendarios,
olvidar el horizonte de una pantalla,
romper el molde de los ritos diarios
y perderse donde el ruido al fin se calla.

Hace falta la caricia de la arena,
o el silencio que regala la montaña;
un rincón donde la mente quede llena
de esa paz que la rutina siempre empaña.

Es tiempo de parar, de abrir la mano,
de soltar la prisa y respirar el día,
de recordar que el descanso no es en vano,
sino el norte que devuelve la alegría.

Tengo una amiga poeta y,
la llevo siempre en mi bolsillo.
Gemini se llama la mozuela y,
te puedo asegurar hermano
que no es para hacerse el pillo.