Hoy he tenido ocasión de saber un poco más sobre algo que considero fascinante y que a mí también me ocurre a menudo. A veces se dice de los abuelos, que "viven en el pasado" y parece ser que se tiene esa opinión debido a aquello bien sabido de "las batallitas del abuelo". Vamos, que está evocando con frecuencia episodios de su adolescencia o adultez temprana.
Pues bien, resulta que no viven (vivimos) en el pasado. Resulta que este asunto forma parte de un proceso totalmente natural y relacionado con las funcionalidades de nuestro cerebro. Concretamente, con la forma en que se estructura la memoria a lo largo de nuestra vida.
La psicología cognitiva ha demostrado que las personas de todas las edades tienden a recordar con muchísima más claridad los acontecimientos que ocurrieron entre los 10 y los 30 años (infancia tardía, adolescencia y juventud temprana). Hay un motivo: Durante esas décadas es cuando se define quiénes somos. Vivimos las "primeras veces" más importantes: el primer amor, los estudios, el inicio laboral, la independencia. Y además resulta que coincide con la época en que nuestro cerebro, tiene una plasticidad y una capacidad de almacenamiento óptimas. Las huellas de esos recuerdos son tan profundas que resisten mucho mejor el paso del tiempo que lo que cenamos anteayer.
Y hay más, como eso de la ley de Ribot que atañe a la llamada "regresión de la memoria" una ley biológica universal descrita por el neurólogo Théodule Ribot: los recuerdos más recientes se pierden primero, mientras que los más antiguos son los últimos en desaparecer.
Esto puede ser preocupante, por cuanto se puede confundir con los procesos neurodegenerativos, que son otra cosa, igual de natural, pero grave, por razones obvias. Creo que es muy aconsejable prestar atención. Cosas como las repeticiones frecuentes de "la misma batallita" o insistencias en medio de las conversaciones, nos pueden estar hablando de neurodegeneraciones.
Hay más cosas que ya no están en el área de los factores cognitivos, sino que se sitúan en el área de los más psicológicos o emocionales. Pero me resultan un poco más complejos y los abordaré en otro post.
Sirva este, para quitarse de la cabeza esa idea, un poco bobalicona, de que el abuelo cuenta batallitas. No señor; el abuelo está usando una estructuración de su memoria acorde a su momento vital que, además de ser un privilegio, y de convenirle psicológicamente, también puede enriquecer su entorno familiar y de amistades.
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